martes, 13 de abril de 2010

La pierna derecha no siempre es la mejor para levantarte

Qué tendrá la tristeza que a todos nos inspira. Qué esperamos encontrar en ella, y qué espera ella a cambio.

Esta mañana me levanté retando al mundo y amenazándole si se atrevía a cambiar el pie derecho de mi despertar, hasta el punto de que era capaz de merendarme el tiempo si fuera necesario.

Eso es lo bonito, supongo, de la vida, caprichosa ella, que son las cinco de la tarde, que he almorzado con el mundo y con el tiempo, y que yo he sido su postre. Es una sensación tan extraña el ser devorado por algo abstracto como la indecisión y el no saber dónde estar, y es tan irónico levantarse siendo el rey del mundo, y perderse en él a las dos horas de quitarte el pijama, donde dejé toda la felicidad de un sueño dulce en el que tocaba con mi grupo. Todo se reduce, de tener ese campo de la mente despejado y abierto, a un punto de no retorno, pero espero que sí solucionable, de volver a provocar el enfado y la tristeza de quien amas, y de ser capaz solo de buscar algo para enmendarlo. El caso es que nunca es queriendo, y estas cosas suelen provocarse por acciones que no ves a lo que llevan, pero inofensivas. Esto es lo que me hace estar aquí de nuevo, sentado en mi cama onubense, frente a una ventana sin vistas a nada, y escribiendo sobre una mesa negra llena de fórmulas, ecuaciones y de folios inservibles, que intentan explicar el por qué de las cosas, e intentado buscar el cómo hacer para que las cosas funcionen desde las distancia.

Tengo ganas de hablar con el aire, de preguntarle qué se siente al ser libre, pero igualmente me doy cuenta de que nadie es libre, que hasta el aire traga con su propia mierda, y más, el que se traga toda mierda que soltamos, pues las palabras se las lleva el viento, pues él tiene el deber de guiar a los pájaros, e incluso él carga con nuestra muerte al ser arrojadas las cenizas al aire.

Son las cosas de la vida, las que hacen que ya a las 20:48 esté en otra mesa, redonda, pero igualmente negra, y mirando a otra ventana, esta vez se ve algo de vida a través de los cristales, pero éstos son opacos, por lo que aún no se distingue con claridad lo que hay ahí afuera, además de que es de noche y la oscuridad hace que todo esté más gris. El viento trae palabras al vuelo pero parecen invisibles, pero me dan el empuje para seguir por mi camino, por el que seguiré luchando por los árboles que me dan refugio, aunque de vez en cuando haya que atravesar una pradera, con la consiguiente amenaza de los cazadores.

martes, 23 de marzo de 2010

Una pena que tenia que ahogar

Ya es tarde, y como casi todas las noches entro en varias páginas sociales y blogs, para ver cómo va el mundo entre mis amigos, y en ese momento mis pensamientos me detienen, y me hacen darle la razón, me hacen darme cuenta que a mis amigos, a los que siento como tales, los tengo muy lejos, y no me refiero a distancia. Me doy cuenta al ver sus fotos y comentarios y no poder seguirlos, me doy cuenta al ver que en un mes solo he abrazado a uno de ellos, y me doy cuenta cuando hablo con uno de ellos y da la casualidad de que siempre es por el móvil, y no en un bar o en su casa, y no solo eso, que cuando consigo hablar con ellos, cosa realmente difícil, a la cual intento quitar cada día mas barreras, no podemos mantener muchas veces conversaciones fluidas del presente o pasado próximo, porque no hay cosas en común, o porque no tenemos un día a día que seguir, y eso me entristece, porque me gustaría ser uno con ellos, y simplemente soy un satélite que da vueltas alrededor pero que no tiene la misma atmosfera.

Necesitaba contar esto, no sé si lo he contado bien, y no sé si se puede malinterpretar algo o si alguien se dará por aludido, o si alguien lo leerá, pero es algo que me llevaba comiendo durante muchos años y necesitaba explotarlo. Solo deciros, que sigo aquí para quien me necesite, y que os quiero como nunca aunque siempre este estudiando lejos o simplemente estudiando sin poder decir, "si me voy con vosotros a mollina, o si me voy a donde sea", aunque también es verdad que la mitad de las veces no me entere de las andanzas. No estoy reivindicando nada en, por si acaso, lo entiendo perfectamente. Y nada, pedir perdón por este escrito, pero como es mi blog, de pensamientos, pues todo no van a ser reflexiones, es un pensamiento que tenía que salir.



Gracias por estar ahi siempre, y espero veros pronto a todos. un beso

viernes, 29 de enero de 2010

Un momento perfecto (a CMLP)

Un escalofrío recorre mi cuerpo al cruzarnos la mirada, mientras mi cuerpo empieza a faltarle el aire porque sabe que te acercas a mí. El corazón me va a mil pero en ese momento un sentimiento de paz inunda mi cuerpo al notar que me estás abrazando.

Un momento perfecto, cuando el tiempo se para en el roce de tus labios con los míos, hace que me sienta el hombre más afortunado del mundo. Te separas de nuestro abrazo y del calor de tu cabeza en mi pecho, lo cual me estremece un poco, porque por un momento siento que todo se acaba. Pero en ese momento, tu preciosa mirada verdosa se posa sobre la mía, iluminada por tu alegre expresión y de nuevo subo al cielo cuando de tus labios suena una canción que me canta:


"TE QUIERO".