Simplemente son ideas y pensamientos que quiero compartir con todo el mundo
miércoles, 28 de octubre de 2009
Soy yo por vosotros
La Inspiracion
viernes, 23 de octubre de 2009
«Vuelva usted mañana»
Gran persona debió de ser el primero que llamó pecado mortal a la pereza; nosotros, que ya en uno de nuestros artículos anteriores estuvimos más serios de lo que nunca nos habíamos propuesto, no entraremos ahora en largas y profundas investigaciones acerca de la historia de este pecado, por más que conozcamos que hay pecados que pican en historia, y que la historia de los pecados sería un tanto cuanto divertida. Convengamos solamente en que esta institución ha cerrado y cerrará las puertas del cielo a más de un cristiano.
Estas reflexiones hacía yo casualmente no hace muchos días, cuando se presentó en mi casa un extranjero de estos que, en buena o en mala parte, han de tener siempre de nuestro país una idea exagerada e hiperbólica, de estos que, o creen que los hombres aquí son todavía los espléndidos, francos, generosos y caballerescos seres de hace dos siglos, o que son aún las tribus nómadas del otro lado del Atlante: en el primer caso vienen imaginando que nuestro carácter se conserva intacto como nuestra ruina; en el segundo vienen temblando por esos caminos, y pregunta si son los ladrones que los han de despojar los individuos de algún cuerpo de guardia establecido precisamente para defenderlos de los azares de un camino, comunes a todos los países.
[...]
-Permitidme, monsieur Sans-délai -le dije entre socarrón y formal-, permitidme que os convide a comer para el día en que llevéis quince meses de estancia en Madrid.
-¿Cómo?
-Dentro de quince meses estáis aquí todavía.
-¿No me podré marchar cuando quiera? ¡Cierto que la idea es graciosa!
-Sabed que no estáis en vuestro país activo y trabajador.
-¡Oh!, los españoles que han viajado por el extranjero han adquirido la costumbre de hablar mal siempre de su país por hacerse superiores a sus compatriotas.
-Os aseguro que en los quince días con que contáis, no habréis podido hablar siquiera a una sola de las personas cuya cooperación necesitáis.
-¡Hipérboles! Yo les comunicaré a todos mi actividad.
-Todos os comunicarán su inercia.
Conocí que no estaba el señor de Sans-délai muy dispuesto a dejarse convencer sino por la experiencia, y callé por entonces, bien seguro de que no tardarían mucho los hechos en hablar por mí.
Amaneció el día siguiente, y salimos entrambos a buscar un genealogista, lo cual sólo se pudo hacer preguntando de amigo en amigo y de conocido en conocido: encontrámosle por fin, y el buen señor, aturdido de ver nuestra precipitación, declaró francamente que necesitaba tomarse algún tiempo; instósele, y por mucho favor nos dijo definitivamente que nos diéramos una vuelta por allí dentro de unos días. Sonreíme y marchámonos. Pasaron tres días; fuimos.
-Vuelva usted mañana -nos respondió la criada-, porque el señor no se ha levantado todavía.
-Vuelva usted mañana -nos dijo al siguiente día-, porque el amo acaba de salir.
-Vuelva usted mañana -nos respondió al otro-, porque el amo está durmiendo la siesta.
-Vuelva usted mañana -nos respondió el lunes siguiente-, porque hoy ha ido a los toros.
-¿Qué día, a qué hora se ve a un español?
[...]
martes, 6 de octubre de 2009
EL PLASTICO QUE ENVUELVE NUESTRO ALREDEDOR
Bebes agua fría y sientes como el calor te quema. estar en tu cama boca abajo ya no te alivia el dolor del tiempo que mastica la vida sedentaria que dejas atrás y ves que no volverás a disfrutar de los juegos de niño. Escuchas y luchas por ser una persona mejor mientras te das cuenta que las mentes simples disfrutan más de la vida en su propia ignorancia. De qué sirve razonar el sentido del principio o del fin si luego todo se acaba y el tiempo perdido en aprender da la fruta del agobio por la muerte cercana.
Nos creemos superiores a todo lo demás, pero que diríamos si al aparecer un humano por el hogar de otro animal o ser, lo aplastara, solo por el hecho de estar en medio o en su camino; o si una forma de vida nos utilizara en su propio beneficio en granjas para alimentarse, sin darnos nada a cambio que vidas enjauladas; los llamaríamos asesinos y explotadores. Ahora mirad alrededor vuestra y decidme que veis, y no solo alrededor vuestra, si no en vuestro comportamiento a diario, y en lo que implica el poder vestiros y comer, nos os digo que dejemos la vida de consumismo que tenemos, algo imposible ya, si no que pensemos y hagamos las cosas con cabeza y respeto, el cual perdimos hace tiempo a la naturaleza, y la cual no nos ha perdido todavía, pero llegara el día que lo haga. Ahora te paras a pensar, cual fue el momento en que la razón abandono a la humanidad.
Tenemos la necesidad de que una deidad nos controle porque no somos, o no queremos ser responsables de nuestros actos, errores y destrucciones, todo es porque alguien lo ha pospuesto así, y nos da miedo lo desconocido. No señores, lo que hemos creado, solo es culpa de nuestra avaricia, nuestra falta de madurez y de nuestra propia ignorancia.